Brecha de género y de ingresos: cómo afectan el balance entre trabajo y familia
4/8/2026
Un estudio del Pew Research Center revela que las madres y las familias de menores ingresos enfrentan las mayores brechas de inequidad, mientras el trabajo remoto no resulta ser una solución mágica.
Un reciente informe del Pew Research Center (basado en una encuesta a 2.242 padres y madres trabajadores en EE. UU.), realizado por Rachel Minkin, Luona Lin, Dana Braga y Kiley Hurst, evidencia cómo las tensiones entre las demandas familiares y del empleo impactan directamente en el compromiso, la productividad y el desarrollo profesional de la fuerza laboral.
La división estricta entre la oficina y el hogar es hoy casi inexistente para la mayoría de los trabajadores con hijos. El 70% de los padres que trabajan a tiempo completo admite que realiza tareas vinculadas a la crianza durante sus horas de trabajo. Entre las madres, el 81% atiende labores familiares en horario laboral, y un 38% señala hacerlo de manera muy frecuente (frente a solo un 17% de los padres). El 59% de los padres atiende responsabilidades laborales mientras está con sus hijos. La sobrecarga genera la sensación de no cumplir con los estándares en ningún ámbito. Entre quienes trabajan a tiempo completo, el 56% de las madres y el 38% de los padres sienten que no pudieron dar el 100% en sus hogares debido al malabarismo de roles. En el plano laboral, un 46% sintió que no pudo dar su 100% en el trabajo por la misma causa. Además, el 52% de los padres que trabajan a tiempo completo afirma que su empleo les dificulta ser buenos padres, mientras que un 45% sostiene que la maternidad o paternidad ha frenado su avance profesional.
Incluso en parejas heterosexuales donde ambos integrantes trabajan a tiempo completo, la distribución de las tareas domésticas y de cuidado sigue inclinándose de forma desproporcionada hacia las mujeres. El 52% de las parejas señala que la madre asume más tareas cotidianas de crianza, frente a solo un 10% que dice que lo hace el padre y un 39% que las comparte equitativamente. El 67% de las madres que trabajan full-time no tiene tiempo suficiente para relajarse (vs. 53% de los padres) y un 65% carece de tiempo para hacer ejercicio (vs. 52%). Existe una notable brecha de percepción entre géneros. Mientras el 63% de las madres full-time afirma que ellas hacen la mayor parte de las tareas del hogar y de la crianza, los padres tienden a percibir que las responsabilidades se dividen en partes iguales (el 50% de los padres dice compartir los quehaceres por igual). Las madres que logran un reparto 50/50 de la crianza muestran niveles de satisfacción muy superiores (65%) frente a aquellas que asumen la mayor parte de la carga (22%).
El reporte de Pew Research muestra que el acceso a la flexibilidad y los beneficios no se distribuye de manera uniforme, lo que agrava la vulnerabilidad de los colaboradores de menores ingresos. Solo el 58% de los padres de bajos ingresos no independientes tiene cobertura médica por medio de su empleador (frente al 95% de los de altos ingresos). Ante la necesidad de tomarse un día por la enfermedad de un hijo o la falta de cuidado infantil, el 52% de los padres de bajos ingresos teme perder salario (vs. 8% de altos ingresos) y un 31% teme perder su empleo (vs. 5%). Además, a un 28% le preocupa que su jefatura ponga en duda su compromiso con el trabajo.
Aunque la flexibilidad laboral es uno de los beneficios más valorados por las nóminas (el 71% sostiene que la flexibilidad horaria o el teletrabajo serían de extrema ayuda), el estudio revela una realidad compleja sobre el trabajo remoto. Apenas un 23% de los empleados tiene flexibilidad para trabajar desde casa y un 25% puede elegir sus horarios de trabajo. Los padres que teletrabajan full-time reportan los mismos niveles de dificultad para equilibrar empleo y familia (52%) que aquellos que trabajan presencialmente o no pueden hacer su trabajo a distancia (54%). Los trabajadores remotos son más propensos a interrumpir sus tareas laborales con asuntos familiares (39% lo hace de forma muy frecuente vs. 25% de los presenciales), aunque se benefician de una mayor facilidad para asistir a eventos escolares o extracurriculares de sus hijos (67% vs. 40%).
Las conclusiones de esta investigación obligan a las organizaciones a replantear sus estrategias de Capital Humano desde un enfoque sistémico:
- Revisar las métricas de presencialidad y desempeño: Medir el compromiso por horas de conexión o presencia alimenta la penalización de las madres y los cuidadores principales. Las culturas orientadas a objetivos claros reducen la ansiedad del personal.
- Atacar la brecha de cuidado: El costo y la disponibilidad de cuidado infantil es el mayor obstáculo para los padres (el 48% señala la dificultad del costo). El 59% considera que guarderías o guarderías en el lugar de trabajo son clave. Diseñar subsidios o alianzas de cuidado infantil representa un diferencial de atracción y fidelización masivo.
- Fomentar la corresponsabilidad y la cultura masculina de cuidado: Mientras la toma de licencias o permisos por emergencias recaiga de manera abrumadora en las mujeres (el 68% de las madres señala ser quien se ausenta ante una emergencia vs. 31% de los padres según su propia visión), las brechas de desarrollo profesional persistirán. RR.HH. debe promover activamente que los líderes varones utilicen licencias y permisos familiares para normalizar la corresponsabilidad.
- Diseñar beneficios con perspectiva de equidad socioeconómica: Los esquemas de flexibilidad o licencias no deben ser un privilegio exclusivo de las posiciones corporativas o gerenciales. Garantizar esquemas de contingencia pagados para el personal operativo o remunerado por hora es indispensable para mitigar el estrés y la rotación laboral.
